domingo, 21 de agosto de 2011
Que se valla el veneno.
Ya no lo sé, pero tampoco sé bien donde empezar a buscar, a buscar eso que em haga sentir bien. Llega la fría noche y mi mente ya no puede parar, a gran velocidad contra la pared, a estrellarse, a matarme lentamente. Ya no me soporto. Ya no aguanto mis fallas. Y a la vez las amo demasiado. ¿Será una forma especial de sentir el mundo? MI forma de verlo. De sentirlo. De conocerlo. Con mis manos y ojos, y no con estúpidos consejos que no sirven para nada. Nadie debería tratar de enseñarme como vivir, porque sus formas no me sirven de nada a mi. Creo que inconcientemente algo anda mal. Y me hace estar mal, cada noche, una vez más. Pero no sé que es, ni de donde viene, ni a donde va. Esperando a que se valla el veneno, Que se valla, que se nos valla.
jueves, 4 de agosto de 2011
A dejar huellas en los tejados.
Ya no sé bien donde voy. Hoy me lanzaré al vacío. Dejaré que todo fluya. Ya no buscaré. Ya no TE buscaré, a vos, a vos que aún no te conosco. Estoy bien así. Me siento bien así. Aprendí a verle la cara buena a la soledad. Estoy bien, y qué bien. Ahora veo cosas que antes no vi, que bueno es el sentir para vendarse los ojos. PEro la venda se desintegra, y se hace añicos en tus crudas pupilas. Y allí está, la más irreal de las realidades, la que ves desde tu perspectiva. ¿Le pintaré tantos colores como yo quiera? No, solo la dejaré así, hasta que mis ojos dejen de supurar y se adapten a ella. Ya fue. El cuento ya fue, y ya nadie me lo leerá antes de dormir. Ahora estoy bien, y saldré a derramar colorse por ahí, a dejar huellas en los tejados.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)