domingo, 25 de marzo de 2012

Reformismo cósmico.

Me desperté rememorando la piel que habré perdido en todo este tiempo. Casi en penumbras vi las translucidas ilusiones opacas, vi los sueños que se ahogaron en la almohada, vi las paredes rayadas y sangrantes, me vi ahí. Despegué de las sábanas abrazantes, para recorrer descalzo la habitación, los vidrios de tus ojos quisieron partirme los pies, pero caminé sin cortes posibles. Porque estoy queriendo intentar ser más fuerte, tener un alama entera de trocitos mal pegados, ser feliz por el hecho de que mi sangre quiere danzar y no espesarse. Y lo estoy logrando, y salto de la cornisa solo para darme cuenta cuán humano soy. Y río, porque no tengo miedo al asfalto con rodillas cayendo estrepitosamente sobre él. El miedo quedó aunado en recipiente de antaño. A vivir, la galaxia cambia sus centros, ya no será heliocéntrica. Mis ganas arremolinarán al rededor de muchas ilusiones coloridas.