martes, 3 de mayo de 2011

No más nada.

A vagar sin pasaportes por las calles de la emoción, allá voy, lejos del yo vacío de hoy. Me harto y quiero sacar esto a ventilarse hoy, quiero colocar mi corazón en la ventana para que el aire lo reanime. Agua fresca para mi rostro, y con nada más que la piel, la piel de siempre, salir paso tras paso en busca de ese remedio, en busca de sus efectos secundarios. Que la arena queme mis pies, y mi nariz se entumezca ante la avalancha fría de recuerdos, y sentir, sentir el sol en mis mejillas, sentir la risa y el llanto ajeno como mío, sentir. Y mover los dedos y decir, que bien me sienta en traje de vida. Para gritar y qué bien a garganta desprolija, y resquebrajar la piedra virgen con mi voz acalorada. No más frio y vacío en mis pasos, no más, a romper con esta ausencia del todo, a romper con esta nada, a recorrer la distancia hacia un horizonte que puedo inventar que me esperará quieto donde yo lo dibuje.

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