sábado, 28 de enero de 2012
Flujo.
Todas las ganas me inundan en momentos que nada tiene que ver con el tiempo. He llegado a donde siempre fui bien recibido. Y los rostros sonrríen calidamente. Yo también sonrrío. Y todo gira en torno a hilos invisibles que no atan manos y pies. Que dan libertad de cortarlos y volverlos a atar libremente. Me siento en un hogar sin paredes, sin un techo. En un inmenso mundo donde las estrellas se salpican como gotas de tinta en un viejo pergamino. Ahí estoy, y la soledad no entra por un filtro de gestos que hablan solos. Me tiro y río hasta descostillarme, no hay nada de dolor en eso. Extraños dibujos aparecen en pieles que conosco casi tan bien como la mía. Solo ahí puedo sentrirme demasiado bien como para intentar despegar. Mi hogar está construido más allá del mar, donde las olas nos mojan bruscamente los pies, donde el cielo es más que eso, donde abrazarme, abrazarte es lo que más deseo hoy.
lunes, 23 de enero de 2012
Refugio.
Refugio. Refugio al costado de un mundo que no parece consumirse en el ocazo. Ahí he estado todo este tiempo, en la calidez de mi rebaño. Cada matiz es distinto, pero siempre puede fundirse con otro. Arriba. :) Allá donde todo es felicida·.
domingo, 15 de enero de 2012
Rincón.
Hoy desperté. Abrir los ojos al mundo hoy ha sido fácil. Casi mecánico. Como todos los días. Llenar la mochila de colores y emociones para afrontar lo que hoy me tocó en el plato. Quizás aquello que otros no quisieron probar. Quizás algo que se horneó hasta reventar solo para que yo sienta algo más que gusto al probarlo.
Ella va tranquila. Pasa por mi cuerpo. Y no rompe la estructura. Sigue, un paso. Luego otro con la misma precisión. Y otros más. Con un ritmo casi tan monótono como sordo. Mis ganas empiezan a desesperarse. Saltar por la borda hoy sería lo más sensato. Caer con tanta furia en el mar. Y salar mis heridas casi en un ritual. Necesito subir cimas y descender por valles. La llanura aburrió a mis hinchados ojos.
Arremolinar. Reír. Y volver siempre para echar el veneno en la sangre. Gotitas de una mente destructiva. Quisiera poder imaginarte tanto hoy. Como serás. Y en que arenas andarás dejando huellas. Pero prefiero estar acá. En un rincón alejado del paisaje. Sentado sobre mi cadavérica vida. Viendo pasar todo. Hoy no quiero introducirme más allá de la superficie. Necesito estar sin ver, para poder ver sin estar. Más allá del tiempo.
sábado, 7 de enero de 2012
^).(^
Hoy vendrán. Cerraremos las pestañas de esta forma de vivir. Nadaremos en lo líquido de nuestros ojos, y nos refugiaremos en las imperfecciones del ser. Hoy reiremos. Hoy iremos poniendo las cartas de un modo tal, que el viento no derrumbe el castillo, hoy ya no somos solo ruinas. No hay desechos en quién vive según su propia visión. Arremolinaremos tanto, como antes. Como siempre. Saldremos a cantarnos las verdades que tanto nos hicieron reír. Nadie nos derrumbará. NUNCA más. Son las manos que sostienen mi existir.
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