¿Por qué se creyó las alas pegadas al cuerpo, si, y en realidad, los pies seguían llenos de fango? A veces los vientos no bastan para arrancar de los ojos las imágenes de un futuro próximo. Y ni las lluvias más hambrientas podrás robar de la tierra la sangre espesa de mis pies.Voy mirándome en los espejos menos favorables. Y cada rostro propio se afila los dientes contra mí mismo.Va siendo hora de que me remonte para nunca volver al pozo.Va siendo hora de que me las crea y las abra.Y cada "tic-tac" enfermizo va marcando hoy un nuevo fin y comenzar.Porque ya no soporto pegarme en lo que una vez fui.Y porque si continuase, seguramente, mi mente no tendría nada más de lo que ocuparse.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
domingo, 18 de noviembre de 2012
Muestras fenecidas del paso del tiempo.
Ellas estaban allí. Quizás inconscientes de la suerte que les esperaba.
Es tan complejo a veces, el sabernos expuestos al infortunio. Pero sin dudas ellas estaban allí, destiñéndose las tintas de aquella historia.
La bestia aguardaba desde todos los rincones. Los miraba con los ojos impacientes, con las manos destrozadas de arrancar las flores del jardín. Y en sus llagas afloraban los restos de las buenas vidas arrasadas.
Y la bestia no perdona una vez que extendió su poder fuera de si misma. Y la bestia no razona una vez que la orden está dada. Y golpea, golpea con todo a las flores. Y las arranca de raíz de su paisaje onírico.
Y las veo, las veo arrancando las flores vivas del jardín demacrado.
jueves, 15 de noviembre de 2012
La realidad te necesita lúcido.
Para poder configurarte, he tenido que vivir de las pocas luces del que te me cuenten.
Sin dudas, he realizado imágenes mentales de vos en distintas porciones. Y sin embargo, si bien puedo visualizarte en todas ellas, la torta nunca estará completa.
Es raro pensarte a veces. Estoy a una fracción de segundo de encontrar un millón de palabras que te describen, de imágenes que te ilustren, de múscia que surga de los más recóndito de vos. Pero no consigo entenderte en toda tu inmensa complejidad. Sos tan ambigüa, vas cambiando a través de los prismas del ser, y del ser más el ser, del ser colectivo.
Arrebatadas bocas de camizas y corbatas te cuentan cómo si su contacto con tigo fuese directo, personal, de uno a uno.
Creo que el mundo, y lamentablemente a veces yo, nos hemos conformado con la medriocridad de conocerte pasivamente. ¿Por qué? Porque seguramente, estamos hechos para encargarnos de una mínima parte del todo, de lo que nos toca en el plato. Porque mientras corremos de aquí para allá, tratando de subsanar todas las banalidades mundanas imaginables, vos, pasás por al lado de nuestras vidas, gritando con lo más propio de tu escencia, esa capacidad de roper ojos. Pero nos hemos vuelto sordos, nos hemos vuelto autómatas, ahora en la mayor parte de nuestras horas nos guía la inercia, la costumre, el "deber ser".
Y qué mal. Me gritas, me gritas. Voy llegando a escucharte, voy ganando mis horas hablando con cada cara de vos. Para ya no confundirme por las voces ajenas. Y ahí voy. Buscándote, y buscándonos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)