lunes, 25 de abril de 2011

Cazería de mi mismo.

Hermético, hermético debería de ser el corazón a veces. Y si consiguiera vendiendo mil veecs mi alma uno así?, en que clase de cobarde me convertiría? Un cobarde que ni siquiera quiere sentir, que se cansó de dar, dar, y dar. Quiero hermetizar mi mente, mi alma, quiero estar solo yo con migo mismo en esta noche. No quiero más plabras, ni voces, ni gritos, gritos de auxilio de un "yo" que se me cuela entre los dedos, un "yo" que ya nada tiene que ver con nada. Quiero parar de persegurime, de ir yo adelante e ironicamente yo detrás, y de mi mano sale la flecha que rasga silenciosamente mi espalda. Una ráfaga de viento derrumba mi castillo de cartas, de cartas inútiles en la partida de hoy, una sola ráfaga, un derrumbe sordo, y un desorden que me lleva a perseguirme. Es tan solo la inseguridad de perder la base de mi equilibrio, es tan solo el miedo de esta vez rasgar más allá de la superficie, es tan solo miedo, soy tan solo humano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario