lunes, 11 de abril de 2011

Un segundo más, para perdurar, para perdurar,


Un segundo más con migo mismo. Un segundo más en esta piel. Una vida que pasa delante mis ojos, los de siempre, los que se llenan de lágrimas y los que viajan más allá del horizonte. Soy este, el de entonces, el de siempre, he ido cambiando, pero la esencia es la misma. Cambiar, como forma única de perdurar en el tiempo. De no ser consumido por el tiempo, de no ser mordisqueado por las manecillas de un reloj. ¿Quién no cambia no perdura? Quién no cambia, quién no aprende no avanza. Siempre mi esencia será la misma, yo seré yo, siempre yo, pero en movimiento, escapando por el cielo al consumo y desgaste del tiempo. Deslizar la vista por el cielo, con sus nubes, con mis miedos, para no estancarse en un círculo. Ya no caminar en círculos, ya no caminar en círculos. Saltar las murallas, escapara del tiempo, rebelarse, SER, ser una misma esencia cambiando lo demás, lo que sobra, lo que queda, escapar de los abismos temporales. Rebelión, rebelión para perdurar.  

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