miércoles, 23 de noviembre de 2011

Kaslfasdñjkasñdjgkasdgkasjdkjfksd.


Todo es tan superfluo para unos ojos que no quieren ver más allá. Pero debajo de cada raíz de un pelo alborotado por ráfagas cortantes, hay una especie de esencia infinita. Ingreso por mis ojos, rompiendo mis pupilas ciegas antes la impavidez de un imposible más. La habitación no es oscura, pero no se puede vislumbrar bien que es límite, y que es solo una puerta a más puertas, como una clase de infinito invisible. El humo hace que todo parezca añejado, que todo sea húmedo y sentido en algún punto preciso. Están allí las fotos de recuerdos de hirientes hermosos colores. Y también aquellos dibujos abstractos de colores oscuros, que tienen tanto de dolor como de un intento frustrado de olvido. He ingresado, y mis pies pisan una clase de superficie variante a cada paso. Algo caliente se derrama desde un rincón. Lo espeso de mi vida roja. No puedo hacer nada para que deje de fluir, es solo otro tajo con el cual me ha tocado convivir hoy. En este momento de mi revisionismo interior te he encontrado ahí, y te sonrío con tantas ganas que temo que mis facciones queden así de por vida. Está ahí, para tirarme la soga cuando quiero ahogarme en mi propio veneno. Estás ahí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario