sábado, 28 de enero de 2012
Flujo.
Todas las ganas me inundan en momentos que nada tiene que ver con el tiempo. He llegado a donde siempre fui bien recibido. Y los rostros sonrríen calidamente. Yo también sonrrío. Y todo gira en torno a hilos invisibles que no atan manos y pies. Que dan libertad de cortarlos y volverlos a atar libremente. Me siento en un hogar sin paredes, sin un techo. En un inmenso mundo donde las estrellas se salpican como gotas de tinta en un viejo pergamino. Ahí estoy, y la soledad no entra por un filtro de gestos que hablan solos. Me tiro y río hasta descostillarme, no hay nada de dolor en eso. Extraños dibujos aparecen en pieles que conosco casi tan bien como la mía. Solo ahí puedo sentrirme demasiado bien como para intentar despegar. Mi hogar está construido más allá del mar, donde las olas nos mojan bruscamente los pies, donde el cielo es más que eso, donde abrazarme, abrazarte es lo que más deseo hoy.
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Che che, me encanta. Me hizo volar de acá-
ResponderEliminarMuy bueno.
Muy simple.
Eso...
¡Hey! Gracias.. Qué bien que puedas usar mi flujo mental para pirar sobre el tuyo :)
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