jueves, 23 de febrero de 2012

La voz cansina de la mente.

Las entrañas desatadas arremolinan un sentimiento confuso. Una orgía justa entre el miedo y las ansias desmedidas. Estoy aquí, parado a pocos y decisivos pasos. A pocos de dar un paso que cambie el rumbo de todos los ya dados. "Es normal" dice la voz cansina de la mente. Trata de tranquilizar a otro hemisferio que no comprende a la perfección. La espera va acabando. La luna del futuro está ahí, apunto de romper los cristales, a puntos de reinar en la desordenada habitación. Ahí. Arremolina el ser en el pedestal. Arremolina.

domingo, 19 de febrero de 2012

Quitándome el lodo.

Frágil compostura de niño descalzo. Observando por unos ojos que miran al mundo con asombro desmedido. Sosteniéndose en dos pedestales, es dos héroes. Dos héroes que hoy antagonizan delante de él. El niño observa, está allí, quizá solo porque le tocó en el plato. Está allí, tan frágil, dejando que las palabras mal dirigidas le atraquen la garganta, y le nublen acuosamente la vista, y le consuman la risa. 

El tiempo se cuela en un campo de árboles irracionales. Ráfagas que quitan hojas y las pintan de nuevo. Mudar de piel. Crecer.

El niño dejó de ser niño. O quizá no. Quizá solo juegue a creer que ha crecido. De la inconsciencia despierta con gritos de antaño. Vuelves en el tiempo, te ves ahí, parado en la desastrosa situación. Te tapas la cara con las manos. Sientes la presión de un manto de recuerdos que amenaza con derrumbarte. 

Frágil estructura del recuerdo.

sábado, 18 de febrero de 2012

Felicidad añejada.

Se añeja en boca un licor de felicidad reciente. Los dientes son los mejores acompañantes. Tan lustrados y perfectos para el arte de la risa. Estoy en un refugio, en un descanso galáctico, donde no me escondo de nada, solo me alejo para ver cuán errados y equívocos fueron mis pasos. Me reiré de mí hoy. Del que fui, del que soy, me reiré de todo, y con todo. Enteramente feliz, consciente del ser y del poder ser. Arremolinar. 

sábado, 11 de febrero de 2012

Jamás me des-aferraré de vos.

Soñar con como te destruías fue sin dudas mi no existir. Fue el dejarme reventar contra el piso. Fue hinchar mi ojos hasta hacerlos reventar en aguas. Hoy no amanecí bien. La imagen es recurrente. Quisiera detener este film. Quisiera que mi consciencia mate los recuerdos del inconsciente hoy.

martes, 7 de febrero de 2012

No sé.

Mi cuerpo está mascullado por mosquitos asesinos. El calor que lo abraza es tan imperceptible. No me importa, no me importa. Me miro, veo mi huesuda vida sonriéndome en un espejo fiel, y no me importa mi carencia de músculos, el cómo luce hoy mi rostro, no me importa lo flaco o gordo que pueda ser. No. Creo que este desecho material que también soy es tan limitado, como mis ganas de llorar hoy. 
Dejar de peinarse compulsivamente, de pasar horas arreglándose frente al fuckin espejo. Cultivar la mente, sembrar allí otras cosas, de otros tiempos, de otras voces. La mente sí es tan ilimitada como la imaginación. Allí está el tesoro de lo que somos. Lo demás solo es el medio para alcanzar placeres terrenales básicos.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Descansos estelares.

A veces quiero gritar tantas cosas. Quiero plasmarlas a fuego en algún recinto donde solo yo pueda vivir. Pero la mente no conspira, la mente absorbe, la mente olvida. A veces pierdo lo más esencial de mi pensar.


La carne está a la deriva. El cebo se pega sin escrúpulos pero sin quemar más que tú mirada esperanzada. Quisiera hoy poder ser todo lo que quisiste. Pero evidentemente, el tiempo, el camino arenoso hacia los finales y comienzos incesantes, no lo ha querido así. Tampoco yo lo he querido así, me he formado a mí mismo, o quizás sigo tan deforme. La mirada es engañosa. El miedo atranca mis palabras, y me hace miserablemente humano una vez más.

¿Dónde está el remedio cuándo no sabés bien de lo que padeces? Una mente aniquiladora. Necesito descansos estelares cuando voy cayendo hacia lo desconocido.