martes, 7 de febrero de 2012

No sé.

Mi cuerpo está mascullado por mosquitos asesinos. El calor que lo abraza es tan imperceptible. No me importa, no me importa. Me miro, veo mi huesuda vida sonriéndome en un espejo fiel, y no me importa mi carencia de músculos, el cómo luce hoy mi rostro, no me importa lo flaco o gordo que pueda ser. No. Creo que este desecho material que también soy es tan limitado, como mis ganas de llorar hoy. 
Dejar de peinarse compulsivamente, de pasar horas arreglándose frente al fuckin espejo. Cultivar la mente, sembrar allí otras cosas, de otros tiempos, de otras voces. La mente sí es tan ilimitada como la imaginación. Allí está el tesoro de lo que somos. Lo demás solo es el medio para alcanzar placeres terrenales básicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario