domingo, 27 de mayo de 2012

PERO. LA puta madre.

Y voy viendo que los párpados me pesan. Qué el cristal acuosos no puede contenerlas más. Qué mi pulso se va perdiendo. Qué mis ganas de reír se pierden dónde nunca más. ¿Es posible que condicione todo este ser incorpóreo?  ¿Por qué derrota al alma cansada cada vez que se cuela entre las olas? Cada vez que se lo lleva el mar. Va siendo hora de aniquilar la conciencia con horas de sueño anhelado.

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