martes, 28 de mayo de 2013

Sólido, rígido, inmóvil.

Y ahí estaba, había detenido la marcha uno, dos, tres instantes. Estaba sólido, rígido, conteniendo los suspiros que pudiesen no sentirse parte de la atmósfera reinante.
Jugaba a balancearse sobre las barandas del puente. Sentía como los fríos se le colaban entre los poros y congelaban todo deseo de avanzar. Sólido, rígido, inmóvil.
Sus dientes ya no eran suyos, eran el aliado real de la opresión. Ella los llamaba a morder sin asco su propia lengua cada vez que las palabras querían aflorar. 
Y él mismo encarnaba en llagas aquello que había adquirido como el deber ser de las cosas. Y ya no quería más. Saltó de las barandas del puente para estrellarse los dientes contra las filosas rocas. Sangró una y mil veces el espeso jugo de sus años. Manchó de su tintero la hoja de su vida, formando un nudo indescifrable. 

Y ahora era un ovillo de piel, entumecido, ya sin dientes, pero aún así en silencio. El miedo tenía más aliados en su ser de los que podía contar una tarde de otoño.

jueves, 23 de mayo de 2013

La tóxica realidad que converge.

Es tan difícil saber de qué esencias está compuesto tu llanto.

A veces me divierte pensarme con algo más de fantasía, algo menos de realismo, y unos cuantos tajos menos en los pies. Pero los tajos siguen ahí, y no supuran fantasía, y el realismo es real en las horas dónde se frenan los engranajes de las máquinas.

Estoy engranado, y las ganas, y los ojos, y las manos se engranan con migo. ¿Qué tan provechoso será el producto final para una boca ya sin sed? ¿Qué desdentada será la boca, que reseca de labios, me carcoma los sueños de mis uñas?

Hoy soy algo menos que un engranaje, y algo menos que un objetivo en sí mismo. Estar sirviendo a fines ajenos, no es el ideal, pero sí la rendija principal por la cual me miro.

Me intoxiqué al frenar los motores. ¡Qué comiencen los días dónde el tiempo no posibilite nada más que actuar! ¡Qué se corten los hilos de un flujo mental que converge en un mismo desvelo!






Al pié de las sombras, intoxicado. Tóxico, real, convergiendo en un mismo punto.

sábado, 11 de mayo de 2013

Pla, pla, pla.

Y los dedos se incrustan en las viejas llagas. Y el dolor ha desaparecido, se ha esfumado sobre el peso de un universo definido de cosas para hacer.

¿Dónde se albergará ahora que ya no sabe llorarse la piel hasta empaparse de futuro? ¿Es que los horizontes serán siempre más visibles si los mira desde el balcón desarraigado?

Un millón y medio de dagas sin filo se aproximan. Y corres, corres. Pero los hilos limítrofes te hacen tropezar con los miedos de los tiempos. Gritando sobre la alfombra de imágenes que se te ríen, te abrazas a ti mismo, y te incrustas las manos en las costillas.Y nada duele, nada duele. Ni la destrucción más deseada podría dolerte más que el recordar no poder haber construido la fortaleza antes.