lunes, 29 de octubre de 2012

¿Cómo puede la majestuosidad del buen vivir aflorar del más trunco de los árboles?.

El árbol se alimenta de los desechos arrancados a la fuerza. Ya desde sus raíces, se le extiende la peste lastimosa subiendo por su tronco. Las ramas surgen macabras y destartaladas, apuntando a un cielo inalcanzable. Ese sueño de felicidad detrás de la que todas ellas corren. Ese que no es el suyo, ni el de nadie.

Las hojas están tan secas cómo las bocas de los amantes que se arrancan a mordiscos la piel. Tratando que en dos o tres bocanadas puedan calmar la sed añejada en sus rincones.

Están tan feas, están tan agrias, están tan irreales. Las hojas, las hojas, hojas. 

Y allí, contra en sol poniente, logro divisar una hoja verde. Se mese fresca e increíble delante de mis ojos enardecidos. 

         ¿Cómo puede la majestuosidad del buen vivir aflorar del más trunco de los árboles?.

La miro, y me siento recorrer su sabia. Mi sed se ha calmado. Y ya no quiero perseguir las ramas mirando al cielo. Y ya no quiero correr detrás de el sueño de felicidad de Don nadie. Y ya no quiero pudrirme el la rama, y en el tronco, y agarradito a la tierra in.fértil. Y allá voy subiendo por las sabias del buen vivir. Y allá voy, rascando entre la mugre para hallar la clave. 

domingo, 28 de octubre de 2012

Esas pocas y de siempre.

Es difícil contenerte. Está pidiendo salir, estás derribando murallas, estás traspasando. 

Surgís de la ilusión hecha pedazos, de los suelos que ya habito, y de los tejados que barriste a impulsos.

Vas quemándome la garganta, y salís, y rompes con todo. Grito, grito, en el más cruel de los silencios.

Estoy aturdido por ese grito inexistente, estoy derribado sobre el peso de mis ojos, que ya no podrán contener las lluvias de los tiempos. Es que mi flujo mental me lleva siempre a los mismos puntos. Y desencadena lo más agrio de mi sangre.

Quiero poder creer.te hoy. Quiero poder. Quiero poder.

Pero tus palabras, esas pocas y de siempre me hacen dudar.te más que nunca. 

Y acá estoy encerrado en las paredes del pasado, tratando de demolerlas, para poder encontrar.me en otro tiempo menos mío.

domingo, 14 de octubre de 2012

Ni fu, ni fa.

Sólo subió hasta mis ganas para pintar allí un mural de colores intermitentes. Está allí, coloreando unos cielos que ya no sé muy bien si son míos. Pinta entre los trazos risas añejadas, y alguna que otra lágrima que se le escapa para caer hacia el no ser. Voy pudiendo subir por las escaleras que este tiempo me facilita. Voy pudiendo estar más calmado. Allá voy, lento, con el caparazón al hombro, cómo rastro de la fortaleza que siempre me gustó ser.Me he reído de mi tantas veces, me he llorado la vida, y me he arañado la piel sólo para saber que estaba allí en ese momento. Hoy soy un enredo cada día más complejo de lanas múltiples, y tiran, tiran, tiran. Tengo miedo de no poder tejerme un buzo de vida, tengo miedo que las lanas arranquen mis manos y mis anexos de fuerzas para mirarte. Acá estoy, ni fu, ni fa. Un pendejo estúpido más.