Surgís de la ilusión hecha pedazos, de los suelos que ya habito, y de los tejados que barriste a impulsos.
Vas quemándome la garganta, y salís, y rompes con todo. Grito, grito, en el más cruel de los silencios.
Estoy aturdido por ese grito inexistente, estoy derribado sobre el peso de mis ojos, que ya no podrán contener las lluvias de los tiempos. Es que mi flujo mental me lleva siempre a los mismos puntos. Y desencadena lo más agrio de mi sangre.
Quiero poder creer.te hoy. Quiero poder. Quiero poder.
Pero tus palabras, esas pocas y de siempre me hacen dudar.te más que nunca.
Y acá estoy encerrado en las paredes del pasado, tratando de demolerlas, para poder encontrar.me en otro tiempo menos mío.
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