Sé que él se esconderá para jugar con mi desesperación. Voy
sintiendo como se enfría mi cuerpo, y mi mente ya está sumergida en el más
denso de los abismos.... Ese que no te deja caer sin más.
¿Es tan difícil
entender que las partes no siempre han de funcionar bien juntas? Yo ya no
quiero engranar mis manos para servir a algo en lo que no creo.
Y es que el niño
llora de espaldas a los cambios funestos. Las inescrupulosas manos de cadenas
lo han acorralado. Su mente es ahora una cuerda tirante, que, y en cualquier
momento, puede reventar para ya no unirse nunca.
He de
beber.me a mi mismo lo que quedó en mis ojos. Relamiéndome con otros andares
para aguantar los tiempos de hoy. Ya no me basta con mirarme desecho por el
piso sin reconstrucción posible.
Me harté, y voy a
pasar mis horas al resguardo de que todo pierda importancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario