¿Por qué no me convidas con el caramelo insulso de tu piel?
Quiero lamerme los ojos hasta borrar todo lo que pudo incrustarse en mis retinas.
Y los tiempos acompasan a los cuerpos que queriendo danzar dejan un camino infinito de células muertas.
Pero es necesario. Es necesaria la necesidad de buscarte, a vos, a mí con vos.
Pero el reloj ya dejó de gritarte pidiéndote estabilidad para que me la regales.
Ven, te invito a mi tejado, barramos las hojas y la espuma, sentémonos en lo más limpio de nuestros seres, a mirarnos a través de la comisura de los labios.
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