Sería imposible crearme y recrearme lentes a través de los cual hoy me pueda ver. Es que el lente empaña silenciosamente la concepción de un cuerpo al borde de caer. Y está en la escencia misma de ellos el caer cuando ya no están sujetos a nada.
Contra el piso. Historias de barro y polvo contra el frío piso. Pasos que resuenan y rompen tímpanos. Y sino embargo se siente tan cuerpo, tan cayendo y tan contra el piso.
Hoy mis manos no son pluma y tintero sobre hojas de papel amarillo. Hoy mis manos son plumas y con ellas me corto los conductos rojos, y deramo su líquido espeso sobre mi piel. Nunca pude contener un segundo las palabras no dichas, ni esquivarme la mirada en el espejo cuando siento que comienzo a caer.
Algo se desata y arremolina en el interior. Y ya no basta con ponerle trabas a la verdad que estoy empezando a divisar.
Me caigo. Y me espanto de verme tan tranquilo, tan sobrio, y mirandome tan crudamente allí.... Contra el piso.
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