Para vestirme con mí mejor traje de felicidad. Para romperle la vista a todas esas rocas, por fuera y por dentro, que quisieron que me tropezara. Y Correr, correr al balcón de mi vida, y reír desde ahí a todo aquel que pase dibujando y desdibujando mi hoy. El balcón, la cornisa, estar es ese limbo de querer llorar y reír con tanto afán. Para desarmar mis días futuros, caminar hacia ellos sin idea de que hice mi mapa, y de si alguna vez tuve una brújula en la mano. Ya no quiero, y nunca quise, ser una copia más del mismo modelo de gente. Yo no quiero vivir para que me feliciten y me digan "Qué bien hacés las cosas". NO. No quiero ser como todos esos idiotas, que miran primero a quién, para después darles un pedacito de su vida. No quiero mirar que elección de vida hiso la persona a la que esté amando mi ser. No me interesa ser uno de esos inconscientes que vagan por las calles. Sin mente propia, con un mismo discurso recitándolo cuan loros.
Me sentaré acá, a pulgadas del grito eterno, y a pasitos del llanto desconsolado. Me sentaré acá, a reír, con los ojos y las manos, a reir.les con todo mi ser.
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