Y que no construyas más allá de la
capacidad de tus manos.
Porque las limitaciones que vos mismo engendraste, o que te engendraron,
serán hoy el primer paso, asumiéndolas.
No puedo verme en el espejo sin ver.me con todo mí ser
desordenado.
El orden se declara reacio a vivir en mi sien.
Y voy viéndome envuelto en los más silenciosos gritos. Porque he
sabido acallar aquellas voces que momentáneamente calmaron mi sed.
Desde que vi en tus ojos aquello que ni yo sé qué. Aquello que se
arremolinaba tranquilo en tus ganas.
Desde que toqué más allá de la piel. Y desde que descubrí que
podíamos nivelarnos para ser un ser colectivo. Sin dejar de ser yo,
claro.
Es que ahora, mis limitaciones no serán más que las mías. Y
vaciaré mi flujo en tu capacidad de romper.me los muros.
Construyendo en la espalda murallas de fuertes materiales. Para
que un día todo sea distinto a lo que supimos comer.
Porque el plato supo bien estar vacío y bien lleno. Pero bien que
supimos ponerle condimentos añejados en nosotros. Y ya no nos miraremos las
caras con vergüenza. Porque ya no me siento intimidado de saber.te mirándome.
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