Todo quedó suspendido. Solo quedas tú. Bailando, tú. La atmósfera se respira densa, no has parado de respirar, no he parado de respirarte. Ya no hay preguntas de esa voz que siempre lo despilfarra todo. Solo siento, y tú bailas. Dejo que mis ojos recorran vagamente tu piel. Sin detención alguna. Para luego comerte los ojos y ver por ellos lo que no te animas a decir. Te disfrazas tras el humo, te vuelves por un instante todo lo que yo quiero de vos. Estás danzando si parar y moviendo las manos vertiginosamente y confundiendo todo para no dejarte ver. Pero sigo viéndote. Me ensimismo en mí para encontrarte. Allá donde nada tienen que hacer los límites, ni la sangre. Ahora estás ahí, danzando por ese algo que le da sentido a mí ser.
jueves, 27 de octubre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
Estúpida razón de vivir.
No quiero oírme hoy. No quiero escuchar como mi cerebro trata una vez más de racionalizar todo. No quiero. Una pequeñita luciérnaga ha inundado todo lo que era oscuro. Me encandila, lastima mi vista de un modo tan placentero. Sonrío, respiro. No quiero pensar si es posible, no quiero saber cuánto tiene de verdad, cuánto me estoy mintiendo, me cansé de razonar, de calcular. Respirar, volar, sonreír. Estás llegando, o quizás no. Como sea eso no importa. Respirar, sonreír, volar. Solo quiero inventarme un sol. Sólo quiero un estímulo para curarme, solo quiero respirar.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Vertiginósamente feliz.
La ruta discurre detrás de un empañado vidrio. No veo nada, pero sé que ahí afuera, entre los fantasmas y las voces hay un camino que avanza rápido. No sé cómo será, pero sé que hay un futuro para mí. Debo replantearme, dejar de mirar mis pies rotosos, dejar las ruinas de mis construcciones infructuosas detrás. Caer, caer pero mirando siempre el cielo. A replantearme, a adaptarme, a discurrir tan rápido como el tiempo. Arremolinar, arremolinar, contra la pared, volar, estallar, volar en mis pedazos y ser vertiginosamente feliz.
sábado, 15 de octubre de 2011
En la línea.
Mi cuerpo se mueve a tan poca velocidad que tiene ganas de virar hasta caer al piso. Cada movimineto, cada pliegue de una piel que siempre ha sido más que eso, cada vena parece estar cincronizada bajo una oculta voluntad. A moverme, a despedasarme, ¡a disolverme en el viento!
sábado, 8 de octubre de 2011
Estás, queriendo no estar.
La cuerda tirante podría degollar sus ganas de reír sin proponérselo. Va caminado a pies desnudos sobre ella. Lleva a cada lado, en sus bolsillos, pequeños fragmentos de recuerdos opacos, ganas desmedidas de seguir siendo, y aquellas húmedas flores que algún día calmaron su sed. El impulso le emana desde algún centro mítico de su ser, no puede resistirse a remontarse más alto. Busca llegar a esa orgía sentimental, con tantas piscas de todo que lo haga correr a más no poder. Pero el hecho, fue una vez más insuficiente. Y ahora siente como su piel se ensucia, siente como su carne caliente se enfría, y todo queda sumido en un silencio donde solo oye la odiable voz de su mente. Está confundido, mareándose. Está solo, y las luces siguen dibujando fantasmas en las húmedas calles de su ciudad. Estás, queriendo no estar.
lunes, 3 de octubre de 2011
Me consumí en el hambre de esperar.
El camino se delimita por líneas imperceptibles para una mente que solo vive en un tiempo. Atrás va quedando lo que ya no quedó, y lo que quedó se va quedando más atrás. No hay fantasmas que lleguen de allá. Se han callado. Ya aprendí a vivir con los tajos que nunca pude cerrar. Y que nadie trató de sanarlos por mí. Ya me aburrí de que me cuiden. Hacia delante no lo sé. Miré esa luna tantas veces. Me ha eclipsado. Se ha apoderado de mis ganas. Me consumí en el hambre de esperar. Y ya no hay estómago posible para pensar más en eso. Ya no gastaré tiempo vital en eso. Taparé con las manos esa luna. Quizás en la oscuridad la humedad deje restos en mi piel. Quizás me vuelva tan putrefacto que nunca más me pueda mover. Quizás quede varado en el camino. Ciego y con frío. Pero me arriesgaré. Solo busco saltar. Dejar que el cuerpo se aviente con tanta violencia al vacío. Pudiendo desintegrarme o pudiendo doblarme de una forma tan poco creíble. Y sigo aquí, en la mitad de este camino incierto e incomprensible.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
