jueves, 27 de octubre de 2011

No he parado de respirarte.


Todo quedó suspendido. Solo quedas tú. Bailando, tú. La atmósfera se respira densa, no has parado de respirar, no he parado de respirarte. Ya no hay preguntas de esa voz que siempre lo despilfarra todo. Solo siento, y tú bailas. Dejo que mis ojos recorran vagamente tu piel. Sin detención alguna. Para luego comerte los ojos y ver por ellos lo que no te animas a decir. Te disfrazas tras el humo, te vuelves por un instante todo lo que yo quiero de vos. Estás danzando si parar y moviendo las manos vertiginosamente y confundiendo todo para no dejarte ver. Pero sigo viéndote. Me ensimismo en mí para encontrarte. Allá donde nada tienen que hacer los límites, ni la sangre. Ahora estás ahí, danzando por ese algo que le da sentido a mí ser.

No hay comentarios:

Publicar un comentario