La ruta discurre detrás de un empañado vidrio. No veo nada, pero sé que ahí afuera, entre los fantasmas y las voces hay un camino que avanza rápido. No sé cómo será, pero sé que hay un futuro para mí. Debo replantearme, dejar de mirar mis pies rotosos, dejar las ruinas de mis construcciones infructuosas detrás. Caer, caer pero mirando siempre el cielo. A replantearme, a adaptarme, a discurrir tan rápido como el tiempo. Arremolinar, arremolinar, contra la pared, volar, estallar, volar en mis pedazos y ser vertiginosamente feliz.
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