Y qué bien. Dije tantas otras veces al ver que vos, yo mismo, en un reflejo casi tan real me sonrreís. Ahora volvés a lustrarte los dientes. Volvés a mirarte. He vuelto a examinarme. Y no me absuelvo de nada. Prefiero condenarme y reírme de mi mismo. Prefiero aceptarme con toda mi vida derramándose por el piso. Hoy, estoy bien. Y no tengo más motivos que ver las flores que crecen en mis manos. Todo estuvo siempre ahí. Pero el vapor empaña mi reflejo. Dejaré de sangrar solo porque sí. Reír. Porque puedo. Aún puedo.
jueves, 29 de diciembre de 2011
lunes, 12 de diciembre de 2011
Mono-tonía.
Circulan. Insensibles a los ojos del que no quiere oírme. Choques de una energía que colma la capacidad de mis conductos rojos. Hierve y choca, quema, arde. Pero aún así estos ojos no llueven. No quieren regar ilusiones en mi piel. Me estoy cansando de los impulsos nerviosos, de estas ganas desmedidas. Padezco, y no hay cura que yo mismo pueda darme. Necesito que me inyectes un poquito de algún algo, que me haga querer remontarme. Ya nada me asombra hoy. Ni el pasado quiere arañarme los talones. Ni el futuro entra por mis ojos, rompe mis retinas de una forma adictiva. Ya no sé donde estar para encontrar un alivio, buscando un algo.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Estoy enviciado de buscar.
Mi estómago quiere abrir bocas para devorar un tiempo que me impacienta en éste limbo. Estoy sentado, esperando oír unas palabras sin sentido, banalmente salpicando mis oídos. Pero el silencio está rompiendo mis tímpanos. No puedo seguir comiendo orejas en un rincón oscuro, y que las mías sean tan vírgenes y sanas aún. No aguanto el no salir a devorarme un tiempo que no quiere retroceder, que no puedo valorar bajo este mando, y que insiste con seguir consumiéndome. Ya no sé que hacer. Debo remodelar las paredes, debo cambiar el aura. Debo aprender el arte de esperar. Crear una escultura de ganas, impaciencia. Estoy enviciado de buscar. Estoy incómodo aquí. Debo dejar de arrancarme los segundos, de cortarme con las manecillas, de atragantarme con un "tic" y un siempre consecuente "tac".
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Kaslfasdñjkasñdjgkasdgkasjdkjfksd.
Todo es tan superfluo para unos ojos que no quieren ver más allá. Pero debajo de cada raíz de un pelo alborotado por ráfagas cortantes, hay una especie de esencia infinita. Ingreso por mis ojos, rompiendo mis pupilas ciegas antes la impavidez de un imposible más. La habitación no es oscura, pero no se puede vislumbrar bien que es límite, y que es solo una puerta a más puertas, como una clase de infinito invisible. El humo hace que todo parezca añejado, que todo sea húmedo y sentido en algún punto preciso. Están allí las fotos de recuerdos de hirientes hermosos colores. Y también aquellos dibujos abstractos de colores oscuros, que tienen tanto de dolor como de un intento frustrado de olvido. He ingresado, y mis pies pisan una clase de superficie variante a cada paso. Algo caliente se derrama desde un rincón. Lo espeso de mi vida roja. No puedo hacer nada para que deje de fluir, es solo otro tajo con el cual me ha tocado convivir hoy. En este momento de mi revisionismo interior te he encontrado ahí, y te sonrío con tantas ganas que temo que mis facciones queden así de por vida. Está ahí, para tirarme la soga cuando quiero ahogarme en mi propio veneno. Estás ahí.
sábado, 12 de noviembre de 2011
Piscina onírica.
¿Dónde está mi piscina onírica? Estúpida consciencia tenías que matarla. Ya no quiero más, solo quiero entregarme a tus aguas frías y bien sentidas. Solo quiere arremolinarme con tanta violencia bajo esa lluvia de nubes negras. Solo quiero que cures, curá, curá.
jueves, 10 de noviembre de 2011
Infinita - Mente.
Voy vertiendo agua sobre la estipulada línea. Voy arrancando con mis manos, voy aruñando, voy, y con las yemas de mis dedos, y con las llagas, voy abriendo el camino. Ya no soportaré que me den el sol medido a cuenta gotas. Ya no quiero quedar enceguecido por la luz de tus engañosas palabras. Me harté tanto de que arranquen las flores, solo para dejarlas ahí, como prueba fenecida del paso del tiempo.
Renunciaré. El grito llega y con el una aurora interminable de colores nuevos. A romper las barreras de la caja de cristal que mira siempre el cielo. Serás infinita, serás eterna. Serás una vez más el todo.
Renunciaré. El grito llega y con el una aurora interminable de colores nuevos. A romper las barreras de la caja de cristal que mira siempre el cielo. Serás infinita, serás eterna. Serás una vez más el todo.
jueves, 27 de octubre de 2011
No he parado de respirarte.
Todo quedó suspendido. Solo quedas tú. Bailando, tú. La atmósfera se respira densa, no has parado de respirar, no he parado de respirarte. Ya no hay preguntas de esa voz que siempre lo despilfarra todo. Solo siento, y tú bailas. Dejo que mis ojos recorran vagamente tu piel. Sin detención alguna. Para luego comerte los ojos y ver por ellos lo que no te animas a decir. Te disfrazas tras el humo, te vuelves por un instante todo lo que yo quiero de vos. Estás danzando si parar y moviendo las manos vertiginosamente y confundiendo todo para no dejarte ver. Pero sigo viéndote. Me ensimismo en mí para encontrarte. Allá donde nada tienen que hacer los límites, ni la sangre. Ahora estás ahí, danzando por ese algo que le da sentido a mí ser.
martes, 25 de octubre de 2011
Estúpida razón de vivir.
No quiero oírme hoy. No quiero escuchar como mi cerebro trata una vez más de racionalizar todo. No quiero. Una pequeñita luciérnaga ha inundado todo lo que era oscuro. Me encandila, lastima mi vista de un modo tan placentero. Sonrío, respiro. No quiero pensar si es posible, no quiero saber cuánto tiene de verdad, cuánto me estoy mintiendo, me cansé de razonar, de calcular. Respirar, volar, sonreír. Estás llegando, o quizás no. Como sea eso no importa. Respirar, sonreír, volar. Solo quiero inventarme un sol. Sólo quiero un estímulo para curarme, solo quiero respirar.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Vertiginósamente feliz.
La ruta discurre detrás de un empañado vidrio. No veo nada, pero sé que ahí afuera, entre los fantasmas y las voces hay un camino que avanza rápido. No sé cómo será, pero sé que hay un futuro para mí. Debo replantearme, dejar de mirar mis pies rotosos, dejar las ruinas de mis construcciones infructuosas detrás. Caer, caer pero mirando siempre el cielo. A replantearme, a adaptarme, a discurrir tan rápido como el tiempo. Arremolinar, arremolinar, contra la pared, volar, estallar, volar en mis pedazos y ser vertiginosamente feliz.
sábado, 15 de octubre de 2011
En la línea.
Mi cuerpo se mueve a tan poca velocidad que tiene ganas de virar hasta caer al piso. Cada movimineto, cada pliegue de una piel que siempre ha sido más que eso, cada vena parece estar cincronizada bajo una oculta voluntad. A moverme, a despedasarme, ¡a disolverme en el viento!
sábado, 8 de octubre de 2011
Estás, queriendo no estar.
La cuerda tirante podría degollar sus ganas de reír sin proponérselo. Va caminado a pies desnudos sobre ella. Lleva a cada lado, en sus bolsillos, pequeños fragmentos de recuerdos opacos, ganas desmedidas de seguir siendo, y aquellas húmedas flores que algún día calmaron su sed. El impulso le emana desde algún centro mítico de su ser, no puede resistirse a remontarse más alto. Busca llegar a esa orgía sentimental, con tantas piscas de todo que lo haga correr a más no poder. Pero el hecho, fue una vez más insuficiente. Y ahora siente como su piel se ensucia, siente como su carne caliente se enfría, y todo queda sumido en un silencio donde solo oye la odiable voz de su mente. Está confundido, mareándose. Está solo, y las luces siguen dibujando fantasmas en las húmedas calles de su ciudad. Estás, queriendo no estar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
